Sentimientos encontrados

La pena y la satisfacción son los dos sentimientos encontrados que los integrantes de Río de Oro sienten tras la partida de las niñas y los niños saharauis que esta semana han regresado a los campamentos de Tinduf. Pena, por ver marchar a un grupo con el que han compartido dos meses de gran intensidad; satisfacción, por haber desarrollado una labor altruista que reporta grandes beneficios a los menores.

“Se mire por donde se mire, todo ha salido bien”, asegura Mikel del Arco, coordinador de la ONG Río de Oro que por sexto año consecutivo ha acogido al grupo de saharauis, tras tomar el relevo en esta iniciativa a la asociación Herria.

El centenar de voluntarios que han colaborado con el programa ‘Campamento de acogida de niños y niñas con diversidad funcional’ que se ha desarrollado en Izurtza, ha ofrecido todo su cariño a los once menores que han participado en la campaña. “Todos ellos tienen necesidades muy concretas y, además de las visitas a los médicos hemos realizado un montón de actividades”, apunta Del Arco. Además de los problemas funcionales, la vista y el oído requieren de una atención médica de la que no pueden disponer en los campamentos de refugiados en los que viven, con temperaturas extremas que pueden alcanzar los 50 grados a la sombra.

Continuidad de los tratamientos

Por ello, es necesario proseguir con las pruebas pendientes de tratamientos abordados en años precedentes por seis de los menores que han vuelto a participar en esta iniciativa, mientras que “para los otros cinco que no habían salido de los campamentos, era muy importante realizar las primeras valoraciones médicas”, subraya el coordinador de Río de Oro.

Junto con las atenciones médicas, el grupo ha podido disfrutar de un intenso programa de actividades lúdicas que contempla, además de salidas a las piscinas y a las playas, visitas a Eureka! Zientzia Museoa de Donostia, montar a caballo en el picadero Zelai Alai, al refugio de fauna silvestre de Basondo o la práctica del surf en Santoña con Looking Smile.

Además de esta parte del programa, Río de Oro gestiona la estancia con ocho familias de Durangaldea de otros tantos saharauis en el marco de la campaña ‘Oporrak bakean’. Tres de ellos permanecerán hasta el miércoles en la comarca y el próximo miércoles regresarán a la dureza del desierto.

Nueva familia

“Todavía tenemos pendiente la valoración final de la estancia pero, en general, creo que ha estado bien. Además, aunque algunas familias no han participado este año en el programa, se han incorporado otras y es satisfactorio que haya relevo”, sostiene Del Arco. Las conclusiones sobre las experiencias vividas y las imágenes de la estancia tendrán pronto reflejo en la web www.riodeorodurango.com.

La quincena de saharauis han permanecido en el albergue de Axpe, en Atxondo, en el marco del programa desarrollado por Hamadako Izarrak, por su parte, ha permitido la consolidación de “una nueva familia” ya que todos ellos participaban por primera vez en esta iniciativa.

Tras dos meses que han permitido el conocimiento mutuo y el disfrute del verano con familias y monitores de Durangaldea, el grupo ha dejado a su partida tanto poso como las niñas y niños que durante los tres años anteriores participaron en la iniciativa de acogida y a los que tendrán “siempre en nuestros corazones”, según sostienen desde el colectivo.

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