“Debemos recuperar la vida social en las calles de Durango”

Lourdes Altuna lleva casi 20 años tras el mostrador del Obrador San Roke.
Lourdes Altuna lleva casi 20 años tras el mostrador del obrador.

Lourdes Altuna lleva casi 20 años tras el mostrador del Obrador San Roke. Esta experiencia le permite tener una clara visión de la situación del pequeño comercio en Durango, que lucha por sobrevivir en una época complicada “sin que el Ayuntamiento parezca preocuparse por ello”, denuncia. Tiene claro que la solución para superar esta crisis es complicada, pero pasa necesariamente por un primer paso: “Lograr que la gente vuelva a salir a la calle”.

“Me da pena ver que una zona tan bonita como Askatasun Etorbidea esté sin movimiento“, lamenta, “con cada vez menos comercios. Da la impresión de que nos han abandonado”. Su primera petición es dotar a la calle de más iluminación “que dé algo de alegría, está todo tan oscuro que la gente prefiere quedarse en casa. Se está perdiendo la vida social del pueblo y tenemos que hacer algo para recuperarla”.

Por ello lanza un mensaje al Consistorio, al que solicita más apoyo para los pequeños negocios de la localidad. “Pido a los responsables municipales que ayuden a los comercios y bares de Durango, que nos echen un cable. Que no se acuerden de nosotros sólo para que paguemos impuestos. Que trabajen para lograr una organización urbanística con algo de sentido”, reivindica. “Y si no nos escuchan, tendremos que unirnos nosotros para salir adelante”.

Método artesano

El pequeño comercio local debe continuar, a su juicio, esgrimiendo sus principales armas: un servicio personalizado y la calidad de sus productos. En el caso de Obrador San Roke, el protagonista es el pan artesano “de toda la vida, realizado con productos de la mejor calidad”.

Altuna no entiende que en una época tan preocupada por la salud y por cuidarse “se preste tan poca atención a lo que se come, por lo menos en lo que se refiere al pan. “Se tiene asumido que hay que pagar más por unos tomates ecológicos, pero luego se compra una barra de pan por 35 céntimos. No es posible que por ese coste se ofrezca un producto realizado con materias primas de calidad”, asegura.

El pan que ofrece el Obrador San Roke es fruto de la labor de toda una noche con una velocidad de fermentación lenta. Un dedicado esfuerzo que permite obtener un resultado inalcanzable por los sistemas de elaboración industriales. “Para mantener todas sus cualidades, debe estar realizado con los métodos de toda la vida”, zanja.

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1 Comentario

  1. Jesus
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    Me parece muy bien. Aunque también seria interesante que hablaria de la competencia desleal que algunos comercios se hacen a otros, vendiendo productos y/o articulos que no les entran en el epigrafé de su licencia. por ejemplo el daño que hacen las panaderias vendiendo prensa sin ser ellos distribuidores de prensa. Asi seguro que no nos ayudamos como se expone en ese articulo.

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