Una mártir y su hermana

Las hay que cruzan el Estrecho de Gibraltar al revés de la mayoría, del norte al sur, de la Europa del bienestar que dicen cristiana al África subdesarrollada, de la paz de su tierra y su casa al riesgo de guerras y miseria.

Esther Paniagua ingresó en la flor de la vida a un convento de Agustina Misioneras, y una vez hecha su profesión dejó su familia y casa de León para vivir su vocación religiosa y de caridad en Argelia por los años 70. Allí se fue equipada con una profesión de enfermera, mientras su hermana Gloria emigraba de León a Euskadi, en concreto a Amorebieta, donde es voluntaria en Caritas Zornotza.

Cuando llegó al país, eran tiempos difíciles recién independizada de Francia. Lograda la independencia, un sector de la población argelina se empeñó en imponer por la fuerza la religión musulmana, mientras Esther Paniagua, a marchas forzadas, estudiaba el árabe para identificarse con el pueblo en el que deseaba seguir viviendo y sirviendo a los pobres y desvalidos, ya que su trabajo era atender a discapacitados físicos y psíquicos en un hospital de la ciudad de Argel.

Una buena mañana de la década de los 90,  ella y su compañera Cari fueron abordadas por dos jóvenes todavía adolescentes, que les increparon en su lengua: “Marchaos a vuestra tierra”. Esther dio una respuesta firme a esta amenaza: “Nuestra tierra es esta”. Y siguieron camino de sus actividades habituales.

En el hospital donde trabajaban recibieron la visita del embajador de España, quien les ofreció protección para hacer frente al riesgo que estaban corriendo. Pero Esther rechazó esta ayuda, y pidió al embajador un colonoscopio que seguramente necesitaba para cuidar a sus enfermos.

La amenaza de aquellos dos jóvenes no tardó en cumplirse. Quince días más tarde, el 23 de octubre de 1994, dos jóvenes encapuchados las abordaron en la calle y les dispararon a las dos hasta dejarlas muertas.

Tras un proceso dentro de la Iglesia católica, las dos mártires y otros 17 religiosos asesinados por aquellas mismas fechas serán alzados a las altares y reconocidos como beatas y beatos, en homenaje a su ejemplo y a su servicio a la iglesia y al pueblo argelino.

La zornotzarra Gloria Paniagua ha contado la historia de su hermana con emoción y sentimiento, pero con esa serenidad y satisfacción íntima que proporciona el testimonio que dio y el reconocimiento que ha recibido por parte de la Iglesia.

Argelia cuenta con una riqueza incalculable en petróleo y gas natural, que exporta a España y a toda Europa. Los años 2000 la han traído al país, al parecer, un cierto clima de paz y de convivencia. Tras el trago amargo de la dominación francesa han venido las relaciones comerciales entre este país y Europa, y un respeto entre los valores culturales y los sentimientos religiosos del Islamismo y el Cristianismo.

El día 8 de diciembre, Gloria Paniagua acudirá a Orán junto a su familia a la beatificación de su hermana y de los otros mártires asesinados en las mismas fechas. Una fiesta que ojalá sirva para afianzar y profundizar las relaciones de fraternidad y de paz entre las dos orillas del Mediterráneo.

 

Durangon Whatsapp

Honorio Cadarso es periodista

Artículos: 349
1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas4 Estrellas5 Estrellas (Sin valoración)
Cargando…

Deja una Respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Artículos Relacionados

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios. Más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar