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Bategiñez: «Debemos seguir creyendo en la locura»

Bateginez concluye hoy una etapa. Cerramos aquí un largo capítulo de nuestra vida, que es también parte de la vida de Durango y de Durangaldea.

Bateginez fue un punto de encuentro de gentes diversas, con distintas sensibilidades que supieron ponerse de acuerdo para trabajar por un objetivo, luchar contra la injusticia que se vivía en un pequeño pueblo de Guatemala. Un lugar lejano, extraño y profundamente herido por la historia y sus monstruos. Un lugar que, en realidad, no era ni tan lejano ni tan extraño. Era un ejemplo de las atrocidades que ocurrían en el mundo… un sitio en el que había gente con ganas de luchar y de darse una oportunidad. Gente como nosotras. También diversas.

Así que allá nos fuimos con todo…

22 años de Bateginez y el hambre y la enfermedad siguen acechando (algo menos, eso sí) en Pochuta. No han cambiado mucho las estructuras de poder, tan evidentes antes como ahora. No se han roto todos los silencios, aunque hay quien ha empezado a hablar,… En este tiempo hemos empujado para conseguir algunas cosas: más educación, mejor acceso a medicamentos básicos, el conocimiento de algunos derechos, en especial en el caso de las mujeres, la consolidación de un grupo de promotoras y promotores. Sin embargo, se ha sembrado la semilla del deseo por mejorar y cambiar sus condiciones de vida en cientos de jóvenes… En sus manos está su futuro.

Pochuta y sus gentes siempre estarán en nuestros corazones. Son parte de nuestro ADN, igual que Bateginez se convirtió en una seña de identidad de Durango. Todos los que os habéis acercado hoy hasta aquí y las decenas de personas que estos días nos habéis parado por calle para preguntar ¿cómo estáis?, ¿de verdad se acaba?, ¿y ahora qué?…. Nos habéis hecho conscientes de que dejamos un vacío y, aunque esta decisión no tiene vuelta atrás, sí queremos dejar testimonio de nuestros valores y principios. Otros vendrán y llenarán el hueco que dejamos. Ojalá nuestra experiencia les sirva.

Seguimos creyendo en la cooperación. En la cooperación como forma de llegar a acuerdos entre diferentes, debatiendo, discutiendo y defendiendo después, aquellos puntos en común que encontremos. Seguimos creyendo en la solidaridad, en unir luchas, en tender puentes entre pueblos y personas. Y seguimos creyendo en lo que se ha llamado cooperación al desarrollo, aunque hace unos años decidiéramos dejar que se cayera esa d de nuestro nombre oficial… Porque pensamos… Si no queremos este desarrollo que tenemos para nosotras ¿cómo podemos impulsarlo en otro lugar?

En este grupo, cada vez más pequeño, se ha debatido hasta la saciedad sobre cómo debían hacerse las cosas. No puede ser una fiesta, ni un sorteo, ni un drama televisivo… La solidaridad debe ser fundamento de nuestra actitud ante la vida, un principio sin el que cualquier actividad para recaudar fondos o para reclamar atenciones queda hueca, vacía de contenido. Así que no nos valían rifas, ni fotos de niños moribundos ni cenas benéficas… Había que implicar a la gente, despertar conciencias, patearse las calles, contar de tú a tú lo que hacíamos.

La cooperación al desarrollo, las oenegés, la solidaridad internacional… son los frutos de un sueño de justicia universal. Y queremos seguir soñando. Seguimos creyendo. Aunque a veces ese sueño se haya vuelto incomprensible. Llegó un momento en el que todo se volvió más técnico, más difícil de entender y, durante un tiempo, Bateginez se quedó en su rincón del mundo, trabajando sin descanso, pero fuera de las corrientes que hablaban de eficiencia, eficacia, transparencia, transversales, hipótesis o informes ex post.

Nuestra transparencia estaba en que debíamos dar cuenta a nuestras vecinas de lo que hacíamos. Bateginez aplicó la austeridad antes de que nadie quisiera imponérsela. A lo largo de estos años se han repartido miles de cartas a mano. Ahorrábamos sellos y ponían y nos ponían cara. Así que… Eficiencia y eficacia sí, control también, pero no utilización, ni dirigismos, ni creación de burbujas de cooperación, con un lenguaje tan especializado que nadie entiende, con organizaciones compartimentados y bien empaquetadas al gusto del consumidor.

Hay que contagiar la necesidad de luchar por la justicia, allá donde estemos a partir de ahora. El futuro no está en levantar muros más altos, fosos y fosas más profundas, cárceles más grandes y sombrías… Debemos mirar más allá de la punta de nuestra nariz. Crear las condiciones para que no sean necesarios tantos muros, fosos y prisiones. Debemos seguir creyendo en la locura.

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    Lierni
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    Eskerrik asko!!!
    Zenbat lan egin dozue!!!
    Zorionak!!!

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  2. Avatar
    Lierni
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    Eskerrik asko!!!
    Zenbat lan egin dozue!!!
    Zorionak!!!

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