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Al pan, pan; y al vino, vino

Hace siete años, el PP interponía un recurso ante el Tribunal Constitucional a la ley 13/2005 donde a estas palabras “el hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio con plena igualdad jurídica” se le añaden 18 más, que trajeron diversas frases malsonantes como puede ser las de Ana Botella, mujer del ex presidente del gobierno, Jose Maria Aznar, y actual alcaldesa de Madrid.

Es una decision que esperábamos, sin seguridad alguna, pero en la que habíamos puesto esperanzas. La esperabamos porque era un recurso que no tenía fondo. Se basaba en dos grandes argumentos: el primero, que modificaba el articulo 32 de la Constitucion Española, donde se añadía al texto arriba mencionado: “El matrimonio tendrá los mismos requisitos y efectos cuando ambos contrayentes sean del mismo o de diferente sexo”. El segundo, que la RAE no contemplaba en el termino “matrimonio” a personas del mismo sexo, sino que debían ser hombre y mujer. Desgraciadamente para ellos, la misma academia, en una de sus ultimas actualizaciónes, puso una segunda acepción que aceptaba a las parejas del mismo sexo como matrimonio.

Hoy podemos decir con total seguridad que en el Estado español las parejas del mismo sexo pueden contraer matrimonio civil. Y recordamos que es un contrato donde ambos cónyuges firman. Personas y no sexos.

Pero llegar hasta aquí no ha sido un camino de rosas. Los ataques sufridos desde la clase política no han sido pocos. Por mencionar algunos, el recurso estaba firmado por dos actuales ministros de Rajoy, uno de los cuales se ha atrevido a decir: “Digan lo que digan, para mí matrimonio es la unión entre mujer y hombre”.

Y no sólo en el Estado español, en el País Vasco también tenemos ejemplos de la homofobia. Emilio Olabarria y Pedro Azpiazu, del PNV, dicho sea de paso “humanista”, no fueron a votar el dia en que la ley se aprobaba en el Congreso de los Diputados, y el día en que se votaba la propuesta para prohibir dicha ley Azpiazu hizo lo propio, pero Olabarria osó comparecer en el Congreso a votar a favor de aquella prohibición.

Y un actual representante en la Cámara española por la coalicion Amaiur, Rafael Larreina (conocido también por su militancia en el Opus Dei), siendo parlamentario de EA en Vitoria, cuando se estaba debatiendo una ponencia para comenzar a crear una futura ley de parejas de hecho, presentada por PSE y EB, que diera cobertura a parejas del mismo sexo y aprobada por unanimidad, se abstuvo. ¡¡Estos ataques desde la izquierda son los que hay que erradicar!!

Digan lo que digan, esta ley lleva en vigor siete años y muchas parejas están casadas y, aunque la decisión del Constitucional hubiera sido distinta, seguirían casadas. Pero afortunadamente seguirán casadas con todas las de la ley y más personas lo podran hacer con total normalidad porque se pone punto y final a una etapa dura para el colectivo LGTB.

El fin de esta pesadilla supone un paso muy importante en el tema de la igualdad de derechos y una buenísima noticia para aquellos que creen en este concepto de matrimonio. Este paso, no obstante, se ha logrado tras decadas de marginación y lucha. No es un regalo ni una concesion que debamos agradecer, sino los resultados de esas luchas, que han supuesto para muchos y muchas homosexuales un gran esfuerzo personal, soportando burlas, agresiones e incluso la muerte.

La prensa se hacía eco de la noticia, aunque algunos periódicos, como ‘La Gaceta’, se negaban a reconocer el paso dado: “Será Constitucional, pero no es matrimonio”. Debemos decir que este periódico no representa a la gran mayoría de la sociedad y que sus palabras caerán en saco roto porque, al pan, pan; y al vino, vino, la justicia nos ha dado la razón. Ellos seguirán atacando a la comunidad LGTB como han atacado infinitas veces a la sociedad vasca, pero nosotros tenemos que responder con las mismas armas de siempre, la indiferencia.

Todavía queda mucho trabajo por hacer en cuestión de normalidad. Que nos podamos casar está muy bien. Nosotros siempre defenderemos una sociedad donde todas y todos tengamos nuestros derechos reconocidos. Debemos crear una sociedad libre donde podamos relacionarnos como queramos, donde quien quiera casarse se case y quien no se quiera casar no se case. Las relaciones deben de ser como quieran las personas que estén involucradas en ellas.


Fdo: Markel Ganboa y Eneko Ander Romero

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