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FP Zornotza

Llega La Covatilla

ETAPA 6 |
Carcaboso-Béjar (Por
Hervás, y subiendo a La Covatilla
hasta Peña del Cuervo, 1829 mts) |
108 km| 6 horas y 30 minutos | Velocidad
media: 16,4

Hoy escribo sentado en la terraza del hotel
en Béjar (Salamanca), un pueblo
estratégicamente situado en el paso de
Castilla hacia el sur de la península, al
pie de montañas de más de
2.000 metros. Percibo que voy
acercándome al norte: por el clima,
por el cielo cubierto, las cuatro gotas de lluvia
y el par de truenos que me han pillado por
sorpresa; pero también por el acento
de la gente, por los paisajes menos ajenos
para mí, y por la presencia de
más turistas del norte.

Escribo, de hecho, rodeado por una pareja
euskaldun y por una cuadrilla de jubiladas
locales, que en aproximadamente 20 kms han
hecho desaparecer la melodía del sur
en su forma de hablar, y apuran un
café caliente a las 20:00 de la tarde
con una rebeca, a 23 grados de temperatura.
Yo no varío: una cerveza con
limón, que me sirven con un pincho de
jamón y unas patatas de sobre por dos
euros y veinte céntimos. Un espejismo
estival.

Hoy tengo dos sensaciones, como
argumento principal. Una buena, y otra mala,
para cumplir el tópico. La buena es que
a apenas algo más de un
kilómetro y medio de la cima del
puerto de la Covatilla (20 kms con 1112
metros de desnivel, los últimos siete
con rampas del 12 y 13%) he abandonado la
idea de coronar el puerto con mi burra y mis
alforjas. Demasiadas vueltas a la cabeza, en
una carretera extremadamente solitaria donde
nadie compartía mi objetivo y
sueño. Ni cicloturistas, ni motoristas de
paso, ni turistas que subieran para ver las
vistas. ¿Qué hacía yo
desviándome de mi camino y
machacándome de esa forma?
Quizás he tardado un poco en tomar la
decisión, a 1830 metros de altitud,
pero ha sido una buena idea. No había
ni necesidad ni placer. Me siento como un
himalayista (salvando las distancias, claro),
que debe tomar la misma decisión.
Una decisión madura, creo.


Urkiola multiplicado por
tres

La mala noticia ahora: ¿Por
qué se me metió en la cabeza
ese ansia por ascender el puerto? Una
obsesión, pienso. Pero una
obsesión un tanto peligrosa, porque en
esas circunstancias de aislamiento me
sentía exageradamente desamparado.
Sintiéndome el corazón a mil,
sintiendo la fatiga, la deshidratación…
Y mientras tanto, los pensamientos positivos
iban dejando lugar a los negativos:
¿Estaré haciendo bien?
¿Y si me pasa algo? ¿Y si me
caigo y no me ve nadie? El balance del “no”
ha podido.

Este puerto era un Urkiola multiplicado por
tres, y sí, en la carretera había
pintadas dedicadas a los mejores ciclistas: Igor
Antón, Roberto Heras, Cubino… Pero
yo estaba solo. Ni aficionados, ni coches, ni
animales, ni ciclistas, ni senderistas, ni
esquiadores, ni turistas, ni motociclistas…

La Covatilla siempre estará
aquí para que algún día
vuelva.

Como todos los días, cada
pedalada ha ido acompañada desde el
amanecer de palabras o frases que derivan en
pensamientos. La de hoy era: “La Covatilla,
La Covatilla…”. Y por consiguiente, el
objetivo era guardar fuerzas para el final de
etapa.

Entre tanto, he atravesado una especie de
páramo poblado de vacas y toros,
antes de llegar al arco de Cáparra, el
vestigio de una ciudad romana, imagen y
emblema de esta Ruta de la Plata.

Frenado por mis pensamiento de reservar
fuerzas, he aprovechado la rueda de un
cicloturista hasta Aldeanueva del Camino. Tras
el desayuno, vuelta breve sin bajarme de la
bicicleta por Hervás y ascensión
a un puerto más humilde que abre la
puerta a Castilla (Puerto de Béjar). A
partir de aquí, lo relatado en las
líneas precedentes: el ataque frustrado
a La Covatilla y la sabia decisión de
darme la vuelta.

Me duele más la cabeza que las
piernas. Mañana última etapa.
Intentaré llegar hasta Salamanca como
hasta ahora, alternando tramos de Vía
y carreteras secundarias.

 

En los pueblos de Andalucía y
Extremadura se aprovecha el amanecer para
salir a caminar. En las inmediaciones de los
pueblos ya hay gente haciendo deporte a partir
de las 7:30. 

Fotos 2, 3, 4 y 5. Parte de la Vía
que une Carcaboso con el arco de
Cáparra.

 

 

 

Arco de Cáparra. La Vía de
la Plata pasa por este arco, el mayor vestigio
de una ciudad romana que estuvo poblada
hasta la edad media. Actualmente, varios se
están llevando excavaciones
arqueológicas y existe un centro de
interpretación. 

La ciudad de Béjar (953 metros de
altitud), paso natural a la provincia de
Salamanca. 

Fotos 8, 9 y 10. Subida de La Covatilla y
vistas desde los 1800 metros de
altitud. 

Julen Orbegozo kazetaria da

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