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FP Zornotza

Asfalto, cemento y hormigón, sinónimo de prosperidad


ETAPA 5 | 
CÁCERES-
CARCABOSO | 87 km | 5 horas | 17,4
km/h

Hoy duermo en un pueblo
atravesado y dividido por la carretera
nacional. Como tantos otros de la
península. Así, la
elección para escribir hoy estas
líneas era clara: o un bar al borde de
la carretera ex-370, con coches y camiones
que despiertan de la siesta y aprovechan las
últimas horas del día para
terminar su trayecto; o el bar de la piscina de
Carcaboso, unas calles más hacia el
campo, donde suenan bulerías…

-¿Qué suena? -pregunto a
la camarera.

-Sevillanas -responde. Es lo que
tenía en casa y se me ha ocurrido
traerlo para pasar el rato.

Y teniendo que elegir, prefiero despedirme
de las tierras del sur y de Extremadura con
palmas y guitarra, alejado de la carretera.
Aunque he de reconocer que hoy,
precisamente, me ronda en la cabeza lo
importante que es tener una vía
transitada para los pueblos.

Esta no noche duermo en el albergue para
peregrinos privado de la señora Elena,
un alojamiento con pedigrí y solera.
Elena está ya muy mayor, y recopila
en google docenas de reseñas positivas.
Ahora recibe a los peregrinos su hijo, un
señor áspero, pero amable a su
manera, que hereda este “negocio”: una tasca
al borde de la carretera que atraviesa
Carcaboso. Porque aunque se adorne de
hospitalidad y altruismo, no deja de ser un
negocio. Y ello se confirma en pueblos como
éste, donde el albergue municipal y
público está cerrado.

Pues la carretera atraviesa Carcaboso,
sí, y le da toda la vida…

Como sucede en muchos pueblos de
España. La economía y el futuro
de los pueblos lo determinan las carreteras
nacionales o de cierta importancia. Se le da
así, al tránsito de coches y
camiones, la potestad de generar riqueza.
Riqueza económica, evidentemente; no
cultural. Como muestra de ello, la respuesta
del hijo de Elena:

-¿Qué puedo visitar en este
pueblo? -Le pregunto.

-¿Aquí? Naaaá.


Asfalto vertebral

Sin embargo, Carcaboso estará
orgullosa de que su “asfalto vertebral” sea
lugar de paso de camiones, furgonetas, coches
y tractores, que paran al borde de la carretera
para abastecerse. La calle principal por donde
pasa la vía rodada tiene 500 metros, y
en 300 de ellos se concentran servicios como:
una tienda tipo venta, albergue privado, el
Ayuntamiento, un par de bares, un cajero
automático, el hogar de los jubilados,
la farmacia (a 10 metros), una
droguería, un hotel, una
correduría de seguros, un despacho de
pan, una discoteca, algún
súper, un autoservicio, un restaurante,
un pub, un centro de día, una
discoteca, una frutería, y una tienda de
dulces artesanos.

¿Cuántos pueblos por donde
no pasa una carretera transitada están
a punto de morir? ¿Sucede lo mismo en
nuestros pueblos? ¿Fue antes la
importancia del pueblo y luego la carretera, o
viceversa?

Por lo demás, en el horizonte de
Carcaboso ya vislumbro al norte las primeras
nubes. Como me dijo un italiano hace muchos
años: “en el País Vasco
tenéis poco cielo”. Pues aquí,
en el norte de Cáceres, hay mucho
cielo. De hecho, llega hasta los montes que
atravesaré mañana, a unos 35
kms en línea recta, en la entrada a la
provincia de Salamanca. Allí, el cielo
está nublado. Mañana, si los
“ruiditos” de la bici no me dan una mala
sorpresa y las piernas siguen con tirones pero
vivas, subiré hasta Béjar y
probaré ascender a la estación
de esquí de la Covatilla. Más de
20 kms de puerto duro.


Bandos radiados

Y es que hoy me he quedado con una
sensación agridulce, ya que las piernas
me decían que podía seguir
más kilómetros, y
además, la soledad se ha esfumado en
una docena de pedaladas: he saludado a
peregrinas de Polonia, Eslovaquia y Donosti, y
he acompañado a dos bicigrinos
(Cristobal, de Alicante, y Marco, de la Spezia
italiana). Cristobal y Marco me han alcanzado
en Galisteo, un pueblo-atalaya amurallado que
merece la pena visitar. Galisteo, donde me he
topado con el detalle curioso del día:
los bandos municipales se radian a
través de una megafonía
instalada en el ayuntamiento. Como por
ejemplo, el aviso para apuntarse en la cena de
la asociación de mujeres (Fotos 11 y
12).

Parece que la Vía se va poblando,
aunque en Carcaboso soy el único
peregrino (Foto 5).

Por cierto, la sorpresa del día ha
sido pedalear al borde del embalse de
Alcantara (el Tajo vierte sus aguas), donde me
ha saludado un viejo puente romano y un tren
que ha pasado a escasos 20 metros de
mí. Atravesando este embalse, una
mole de hormigón en forma de puente,
que llevará el AVE hasta Portugal
(Fotos 4, 5, 6 y 7).

Será eso, que la prosperidad hasta
el siglo XXI se medía en toneladas de
asfalto y de cemento, y ahora se mide en
pilares de hormigón blanco-sucio.

La etapa de hoy ha sido especialmente
gratificante, saliendo de Cáceres casi
de noche, alternando tramos de Vía de
arena y asfalto por carreteras secundarias;
subiendo tachuelas y pedaleando por llanos,
con fuerza y sin viento.

Amanecer en las inmediaciones de
Cáceres.

La Vía hoy transcurre por un
sendero de tierra, casi arena, hasta llegar al
embalse de Alcántara.

Los caminos de arena se hacen
especialmente duros, por la soledad y la
sensación de desierto. Mucha gente
aprovecha para dejar inscripciones dando
ánimos al resto de peregrino y
peregrinas.

Fotos 4, 5, 6 y 7. Embalse de
Alcántara. El AVE atravesará
este entorno de gran valor paisajístico
y medioambiental.

Fotos 8 y 9. Ermitas de la zona. La
segunda, la de “Argamasa”.
Nombre peculiar.

Fotos 10, 11 y 12. Galisteo ciudad
amurallada. La visito junto a Cristobal y
Marco. Me detengo en el detalle de la placa
en el ayuntamiento en homenaje a todas las
personas que han emigrado de este pueblo
extremeño, la mayoría,
supongo, para buscar trabajo. Es un gesto del
2008, que cobra mayor importancia
actualmente. En otras décadas fueron
campesinos extremeños quienes
emigraron a, por ejemplo, las zonas
industriales del norte. Ahora, en mi entorno,
hay jóvenes universitarios que
emigran más al norte. Quizás
algún día toque reconocerlo.

Plaza anodina de Carcaboso. Es la Plaza de
Mayor. ¿Por qué ya no sirve
como lugar de reunión, ocio,
comercial, etc? Porque la carretera ya no pasa
por la plaza del pueblo.

Calle Ernesto Che Guevara. Junto a otra
que encontré en homenaje a Perico
Delgado y la de la Amargura de
Cáceres, la que más me
llamó la atención.

Plano original hecho a puño y letra
por la señora Elena de Carcaboso.
Media hora larga para su elaboración;
otra media hora para su explicación.
Se agradece tanta atención.

En esta etapa, el camino ha transcurrido
por terrenos particulares. Hay varias cancelas
que deben abrir y cerrarse para pasar por
dichos terrenos.

Julen Orbegozo kazetaria da

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