Grupo Ortasa Abadiño
Berrizko Udala
Haizetara Amorebieta
Dendak Bai

El juez que llevamos dentro

Mi comentario de hoy comenzó a gestarse hace unas semanas mientras con asombro y curiosidad contemplaba el incendio que destruía una casa en la calle Intxaurrondo, en Durango. Asombro por lo espectacular del fuego, y por el trabajo de los bomberos. Y mayor asombro aún, si cabe, por los comentarios de algunas de las personas que se distraían contemplando el espectáculo. Eran auténticos expertos en incendios. Los bomberos, en cambio, ???no tenían ni idea, hacían todo al revés…??? Los ???expertos??? comentaristas, en cambio, sí. Ellos se habían convertido de repente en expertos sin necesidad de formación, entrenamiento y experiencia. Efectivamente, la ignorancia es muy atrevida.

Volví a casa con la sensación de que los únicos que al parecer no saben combatir un incendio son los bomberos. Un colectivo más que agregar a la lista. Porque en mis largos años de experiencia como profesor ya me habían hecho llegar a la conclusión  de que todo el mundo es especialista en educación excepto los profesores. Por supuesto, también en medicina excepto los médicos, en economía excepto los economistas, en política municipal excepto los corporativos… Pensar así, complaciéndonos en la supuesta ignorancia ajena y en nuestra evidente sapiencia, podría ser una buena terapia para elevar nuestra autoestima. Pero la realidad es la que es. Y uno no consigue ser más guapo llamando feos a los demás.

A veces pienso que lo que realmente nos sucede es que ya no miramos al mundo con una mirada normal, serena y  abierta, sino con mirada de juez, con el semblante severo y crispado del examinador. En nuestra vida cotidiana nos dedicamos a emitir juicios de valor, condenamos o absolvemos a vecinos, parientes, amigos, compañeros de trabajo, profesores, jueces, políticos, artistas… Pienso, y me preocupa, que es esta tendencia la que nos lleva al integrismo ideológico, el del apoyo o rechazo visceral a una causa o a unos colores, al integrismo que no necesita hablar con palabras. Nos basta, como a los emperadores romanos, el dedo gordo hacia arriba o hacia abajo para salvar o condenar.

Presumimos de tener las ideas claras, cuando lo que necesitamos es aprender a dudar. No olvidemos que los dictadores han sido los gobernantes de ideas más claras. La duda ha tenido siempre mala fama. Alabamos a quien tiene ideas claras e identificamos duda con debilidad. La duda, sin embargo, es imprescindible para superar nuestra intransigencia, nuestros simplismos cómodos y paralizantes, y sobre todo para contrarrestar a ese juez o pequeño dios que todos llevamos dentro el cuerpo. ???En todas las actividades es saludable, de vez en cuando, poner un signo de interrogación sobre aquellas cosas que por mucho tiempo se han dado como seguras???, escribía Bertrand Russell.

La duda nos inquieta e incomoda, pero nos acerca a las miradas opuestas, y fomenta la cultura del respeto. La duda nos enriquece, no nos empequeñece. Es precisamente la enseñanza que transmite este chiste tan breve como sutil : ???Era un hombre tan pequeño tan pequeño…que no le cabía la menor duda???.

José Ramón Arrizabalaga es ex-profesor de filosofía

Artículos: 32
1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas4 Estrellas5 Estrellas (Sin valoración)
Cargando...

durangon.com webguneak ez du uzten gorrotoa, mespretxua edo diskriminazioa sustatzen duten edukiak argitaratzen, jaiotza, arraza, sexu, erlijio, nazionalitate, iritzi edo bestelako inguruabar pertsonal edo sozialengatik.

Izen propioei erreferentzia egiten dieten eta ohorerako eta intimitaterako eskubidearen aurkako iruzkinak ezabatuko dira. Irain eta iruzkin guztiak ere zuzenean ezabatuko ditugu, baldin eta iraingarriak, kalumniatzaileak edo indarreko legeria hausten badute.

Gehiago irakurri


durangon.com no permite la publicación de contenidos que de forma manifiesta fomenten el odio, el desprecio o la discriminación por motivos de nacimiento, raza, sexo, religión, nacionalidad, opinión o cualquier otra circunstancia personal o social.

Se eliminarán todos los comentarios que hagan referencia a nombres propios y atenten contra el derecho al honor y a la intimidad. También borraremos directamente todos los insultos y los comentarios que puedan resultar injuriosos, calumniadores o que infrinjan la legislación vigente.

Leer más

Deja una Respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Artículos Relacionados