Maristak Durango
FP Zornotza
UNI Eibar Ermua
Ibiliaz Ezagutu Amorebieta

La paz no es un deporte

La paz no es una cuestión de politiquerías. Tampoco es un deporte con ganadores y perdedores. Pero algunos no parecen comprender esto.

El líder del PP vasco, Antonio Basagoiti, propone al PNV y al PSE-EE formar una entente que gestione el fin de ETA. El objetivo sería restar protagonismo a la izquierda abertzale en este proceso, del que naturalmente quedaría excluida.

Es de suponer que los aludidos harán oídos sordos pues ¿cómo se iban a entender partidos que defienden posturas tan variadas en torno a esta cuestión? Además, la paz es un asunto demasiado serio como para dejarlo en manos de políticos cortos de miras guiados principalmente por afanes electoralistas.

La paz, no cabe duda, necesita un acuerdo político. Pero no de cualquier clase, sino uno que surja como resultado de un proceso negociado. La paz no es el reparto de una herencia decidida de antemano y leído ante notario en silencio religioso.

Y como en cualquier pacto que se precie deben intervenir todas las partes con el resultado de un acuerdo sin vencedores ni vencidos, en el que todos ganen. Porque hay que asumir de antemano la palmaria realidad de que lo perdido perdido está y de que todo lo demás tiene arreglo si hay voluntad.

El proceso político debe acompasarse con un amplio movimiento que involucre a cada vez más sectores de la sociedad, pues sólo las demandas de la ciudadanía organizada son capaces de ejercer influencia sobre los partidos políticos y los gobiernos.

Se necesitan gestos como el de unos jubilados que recientemente se ofrecían para entrar en la cárcel a cambio de presos enfermos de gravedad que ya deberían estar en la calle si se aplicara la ley y la justicia hiciera honor a su nombre. O cualesquiera otros que broten de la imaginación.

Porque la paz definitiva será una conquista de toda la sociedad o no será. Será mérito de los ciudadanos de a pie porque son ellos los que tendrán la responsabilidad de materializarla en su familia y con el vecino de al lado, ya cueste meses, años o décadas. Y es que la paz, para que lo sea de verdad, ha de hundir sus raíces en las mentalidades, pero sobre todo debe brotar de los corazones.

Vivimos el fin de unos tiempos. Esperamos una Tierra nueva donde habite la justicia

Artículos: 140
1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas4 Estrellas5 Estrellas (Sin valoración)
Cargando...

durangon.com webguneak ez du uzten gorrotoa, mespretxua edo diskriminazioa sustatzen duten edukiak argitaratzen, jaiotza, arraza, sexu, erlijio, nazionalitate, iritzi edo bestelako inguruabar pertsonal edo sozialengatik.

Izen propioei erreferentzia egiten dieten eta ohorerako eta intimitaterako eskubidearen aurkako iruzkinak ezabatuko dira. Irain eta iruzkin guztiak ere zuzenean ezabatuko ditugu, baldin eta iraingarriak, kalumniatzaileak edo indarreko legeria hausten badute.

Gehiago irakurri


durangon.com no permite la publicación de contenidos que de forma manifiesta fomenten el odio, el desprecio o la discriminación por motivos de nacimiento, raza, sexo, religión, nacionalidad, opinión o cualquier otra circunstancia personal o social.

Se eliminarán todos los comentarios que hagan referencia a nombres propios y atenten contra el derecho al honor y a la intimidad. También borraremos directamente todos los insultos y los comentarios que puedan resultar injuriosos, calumniadores o que infrinjan la legislación vigente.

Leer más

Deja una Respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Artículos Relacionados