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Avatar

Numerosas salas de cine proyectan estos días ‘Avatar’, de James Cameron, una película que nadie se debería perder. Después de verla, cada cual aportará seguramente una razón por la que resulta imprescindible, pero todo el mundo coincidirá en destacar el maravilloso espectáculo visual que ofrece, especialmente, si se visiona en 3D. Aunque el efecto tridimensional no está del todo logrado (nadie tendrá que hacerse a un lado para esquivar proyectiles ni se sobresaltará porque la mano de un personaje irrumpa súbitamente en la sala), resulta imposible sustraerse al magnetismo de sus imágenes.

Los críticos –profesionales y aficionados– están de acuerdo en este punto, pero debaten sobre las bondades del guión. Probablemente, este juicio de uno de ellos refleje el sentir mayoritario: «Nuevo amalgama entre lo que es ‘Halo’ con un romance interespacial entre Tarzán y Pocahontas».
 
Quienes opinan que la historia no aporta gran cosa, quizá tengan razón, pero sólo en parte; sólo si se la juzga de forma apresurada. Porque, si bien es cierto que el argumento se presenta bajo el envoltorio de un relato épico salpicado de romanticismo, como en toda epopeya que se precie, también aquí late con fuerza, e incluso con emoción, el misterio de lo sobrenatural.

Hay quien compara ‘Avatar’ con ‘Matrix’ u otros éxitos del género. Sin embargo, a mí me trajo inmediatamente a la memoria la cinta ‘¿Y tú qué sabes?’, que transita por circuitos minoritarios y que se puede encontrar en Youtube. Se trata de un híbrido entre ficción y documental que expone de forma didáctica el cambio que supone la física cuántica en la comprensión de la realidad. Si bien la película ha suscitado las críticas de la “comunidad científica” por bastantes de sus afirmaciones, lo cierto es que hace hincapié, entre otros aspectos, en las interconexiones entre todos los elementos de la naturaleza y en la importancia de mantener su armonía para el bienestar físico y espiritual de las personas y del planeta, amenazado de destrucción por la acción  humana (la llamada “hipótesis Gaia”, presente en otras producciones estadounidenses, por cierto). Este mismo mensaje traslada ‘Avatar’ a los espectadores bajo su manto de acción trepidante.

Existen en la “comunidad científica”, y en todos los ámbitos, muchas personas escépticas hacia las visiones del mundo que rompen con los prejuicios de cada época. Es normal: resulta más cómodo, útil y rentable estandarizar los usos, los productos y a las personas que invitar a éstas a penetrar en lo desconocido, especialmente si se trata de los vericuetos de la conciencia. La razón es sencilla: quien afronta esta aventura con éxito es menos manipulable.

Y “la ciencia”, que se presenta como el paradigma de lo razonable, también responde a esos intereses, aparece como una ideología (al igual que “la política”, “la economía”, “la medicina” u otros “saberes”, así, en abstracto). O, al menos, eso parece a juzgar por su costumbre de pontificar sobre lo verdadero, a pesar de que cada poco tiempo se ve obligada a corregir dogmas “inmutables” a partir de nuevos descubrimientos.

Entre las “desorientadas afirmaciones” que “los científicos” encuentran en ‘¿Y tú que sabes?’ destacan ésta: «Las personas pueden viajar por el tiempo en sentido contrario».

Y mira tú por dónde que ayer mismo me desayuno con esta noticia en el periódico: «La NASA ha presentado ante la reunión en Washington de la Sociedad Astronómica de EEUU imágenes del Universo cuando sólo tenía 600 millones de años después del Big Bang. La mayoría de las teorías señala que el Big Bang, la explosión que dio nacimiento al Universo, ocurrió hace 13.700 millones de años. Las imágenes fueron tomadas por la cámara infrarroja del telescopio espacial en agosto del año pasado y constituyen otro de los grandes logros del observatorio»… Esta información “científica” me ha descolocado y me ha dado que pensar.

Vivimos el fin de unos tiempos. Esperamos una Tierra nueva donde habite la justicia

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0 Comentarios

  1. igor

    me encantó Avatar y coincido contigo en querer observar/conocer/disfrutar de un mundo más allá de lo que los cientificos nos cuentan. Gracias por tu interesante visión

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