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¡No, diguem no!

Viene de lejos, de los años 1960, esta canción-protesta del valenciano Raimon con Franco todavía de cuerpo presente…”Diguem no, nosaltres no som d´eixe mon”.

Viene esto al cuento de que estos días el señor Camps, Presidente de la Generalitat Valenciana, ha recordado a Zapatero que a él sus abuelos le transmitieron “ternura y cariño”, mientras que el abuelo de Zapatero no le transmitió el cariño a sus nietos”. Por una muy dolorosa razón: el abuelo de Zapatero fue fusilado en los años de la guerra civil por los franquistas.

A uno le entran ganas de preguntarle a Camps dónde estaban y qué hacían y qué clase de ternuras tenían sus abuelos cuando los franquistas fusilaban al abuelo de Rodríguez Zapatero que en paz descanse. Pero prefiere pasar por alto el tema, y recordar a Camps con un poeta andaluz que atizar el odio y los sentimientos de revancha en una campaña electoral es prostituir el juego democrático.

Dicho sea todo esto para abominar y decir “no” a esa  pornográfica y morbosa obsesión por sacar a relucir víctimas y terrorismo hasta en la sopa, que está llenando las bocas y los discursos de ciertos políticos de tres al cuarto. !No, diguem no! Nosaltres no som d´eixe mon!

Todos se las prometen de rosas y azúcar para los futuros ayuntamientos; es la época de las promesas electorales. Que en otras convocatorias sabíamos que solo se cumplirían a medias; pero esta vez tenemos casi la seguridad de que no se cumplirán, por la sencilla razón de que no hay dinero, de que una vez que pasen las elecciones, ya adelantan los entendidos que los recortes presupuestarios van a aumentar por presiones de los mercados, del Banco Central Europeo y de la todopoderosa economía o “locomotora” alemana…

Y  es que todos sabemos, y si no lo sabemos nos lo recuerdan por activa y por pasiva, que España no es Portugal ni Irlanda ni Grecia, que nuestra economía está perfectamente saneada y es solvente. Aunque… Stephen Roach, Presidente del Morgan Stanley Asia, decía ayer en un diario madrileño que”el Gobierno español se ha comprometido con la reducción del déficit. Creo en esas buenas intenciones, sé que hay medidas muy concretas. Pero con el paro en el 20%, los mercados se preguntan si el Gobierno va a tener la voluntad política de seguir situando la reducción del déficit como prioridad. Esas dudas hacen que la prima de riesgo española no baje de los 200 puntos”.

Y ya me dirán ustedes cómo se puede reactivar la actividad económica y crear empleo si no hay crédito disponible para las empresas,  si todo el dinero disponible tenemos que dedicarlo a reducir nuestro déficit y nuestras deudas con los dichosos mercados. Lo cual que a uno se le ocurre que lo del terrorismo ha sido como una cortina de humo para hacernos olvidar la que se nos viene encima.

La economía estatal, de la que formamos parte nos guste o no nos guste, está gobernada desde la Bolsa de New York, Londres o Francfurt por unos señores de las finanzas a los que no hemos elegido. Y siendo esto así, vivimos en una democracia secuestrada, prisionera de los magos de las finanzas mundiales. Y los grandes partidos, cuyos dirigentes no padecen las consecuencias de la crisis económica, sino todo lo contrario, no parecen tener ninguna intención de revertir esta situación y ponerles leyes a esos señores que nos tienen cogidos por el… bolsillo.

¿Qué podemos decir de todo esto? El cantante valenciano Raimon seguiría cantando: !No, diguem no, nosaltres no som d´eixe mon! El personal, a través de Internet y de otros medios, se pronuncia de vez en cuando por la abstención. ¿Para qué votar por una democracia secuestrada? O bien se pronuncian por escoger opciones que se propongan combatir decididamente este dominio de los mercados sobre los estados y sus gobiernos, esta dictadura férrea del gran capital infernacional sobre las economías nacionales. Entre las cuales opciones, por fin, aspaldiko, estas elecciones  ofrecen a nuestros conciudadanos la oportunidad de pronunciarse por la opción de la izquierda vasca, hasta ahora vetada. Pero bien cierto es que hay muchas más, y cada uno es libre de elegir la que mejor le cuadre.

O bien, como ha comentado en estas mismas páginas una pluma bien avisada, a través de Internet, se hacen convocatorias para reclamar democracia y cambios profundos por la brava, en la calle, al estilo de los de Túnez o Egipto. Que todo esto es muy válido en un sistema democrático. Que la calle es de todos, y ya pasó aquello de Fraga de “la calle es mía”.

Sea como sea, digan lo que digan las encuestas, y los altavoces que pregonan consignas con fondos musicales en los atardeceres tibios de esta primavera por las avenidas de nuestros pueblos y ciudades, señores conciudadanos, antes de dar nuestro “sí” o sea nuestro voto a esta o aquella opción, les sugiero que se pronuncien por unos cuantos “noes” que les permitan acotar y perfilar nítidamente los límites y matices de su voto, de su abstención o de su voto en blanco. Allá cada uno…

 

Honorio Cadarso es periodista

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