Dendak Bai Durangaldea
Maristak Durango
Amorebieta-Etxanoko Udala
Jesuitak Durango

Euskadi no es Catalunya

Tras la debacle del tripartito a raíz de las elecciones catalanas, no han faltado quienes han planteado de inmediato paralelismos con Euskadi. Ha vuelto también a saltar a la palestra una duda recurrente: ¿Puede ser viable un gobierno con un presidente no nacionalista en un país de mayoría nacionalista? En realidad, esto es lo único que tenían en común Catalunya y la CAV hasta el pasado domingo, ya que allí, a diferencia nuestra, el tripartito incluía en su seno una formación nacionalista. Pues bien, las urnas parecen haber resuelto el interrogante: ‘no’, y menos aún en época de crisis.

La unión de las izquierdas no ha resultado una buena opción para Catalunya. La prueba es que ha ido de más a menos en la valoración del electorado. El carisma de Maragall y el ascenso de Esquerra contribuyeron hace ocho años a ilusionar a una sociedad cansada del monopolio del poder por un único partido y sus perversas consecuencias en forma de corrupción.

Entonces, se pensó que era posible combinar el nacionalismo con socialismo y que además era lo más conveniente por higiene política. Pero, en último término, la fidelidad que el PSC debe al PSOE convirtió en un fiasco la principal baza de los nacionalistas, la reforma del Estatut. Paralelamente, la recesión económica se encargó de poner en cuarentena las medidas económicas y sociales que demanda la actual conyuntura, y la mezcla explosiva de ambos factores hizo saltar por los aires el singular experimento político.

La crisis, por otra parte, ha favorecido la reactivación del nacionalismo bien y mal entendido. El primero sería aquél que, entre otros objetivos, pretende legítimamente que los recursos, y más en tiempos de escasez, redunden primera y principalmente en provecho de quienes viven y trabajan en un territorio determinado. El segundo es el que irresponsablemente agita el populismo y fomenta la xenofobia para atraer los votos de los fanáticos. En Catalunya, estos dos modelos los han encarnado, respectivamente, el candidato de CiU y virtual presidente, Artur Mas, y la representante del PP, Alicia Sánchez Camacho. La ‘popular’ no dudó en utilizar como reclamo para su campaña un videoclip que simulaba la ‘caza’ del inmigrante. Un recurso lamentable, pero se ha visto que eficaz en sus pretensiones.

En Euskadi, el nacionalismo positivo, histórico y pacífico ha tenido tiempo y ocasión de demostrar su eficacia y lo sigue haciendo. Del segundo, que algunos denominan nacionalismo de Estado, no contamos aún con muchas muestras, afortunadamente. Un atisbo podría ser la reciente garantía de la consejera Zabaleta de que se controlarán “una a una” las ayudas sociales. Peligrosa advertencia que sirve para alimentar la tan extendida sospecha de que algunas asignaciones que se conceden, y de las que en buen parte se benefician los inmigrantes, son inmerecidas. Con respecto a la crisis, aquí no ha golpeado tan fuerte como en otras comunidades del Estado.

Para el gobierno no nacionalista de la CAV, pues, parecen soplar vientos algo más favorables. Aun así, otros factores objetivos parecen indicar que la aventura de Patxi López no tendrá mucho recorrido. Un simple repaso a la historia demuestra que, si la izquierda abertzale concurre a las próximas elecciones autonómicas, y tiene muchas probabilidades de hacerlo, el PSE tendrá que abandonar el gobierno.

Pero tampoco el incógnito candidato a lehendakari del PNV gozará de la cómoda posición que ostenta ahora Artur Mas. Lo más probable es que se vuelva a encontrar con una situación parecida a la del ex lehendakari Ibarretxe tras las elecciones del 2000. Esto es, podrá optar por un gobierno nacionalista, pero sin recursos suficientes para darle estabilidad, porque si se quisiera apoyar en la izquierda abertzale tendría que pagar un peaje demasiado oneroso en términos políticos. La opción más factible sería, entonces, pactar con los socialistas, como ya lo hiciera en el pasado. Pero ello supondría una hipoteca a sus aspiraciones de profundizar en el autogobierno o de abanderar el derecho a decidir. En Euskadi, por tanto, unas próximas elecciones abiertas a la izquierda abertzale dejarían sin opciones a la entente PSE-PP, pero colocarían al PNV en una difícil encrucijada. Definitivamente, Euskadi no es Catalunya.

 

Vivimos el fin de unos tiempos. Esperamos una Tierra nueva donde habite la justicia

Artículos: 140
1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas4 Estrellas5 Estrellas (Sin valoración)
Cargando...

durangon.com webguneak ez du uzten gorrotoa, mespretxua edo diskriminazioa sustatzen duten edukiak argitaratzen, jaiotza, arraza, sexu, erlijio, nazionalitate, iritzi edo bestelako inguruabar pertsonal edo sozialengatik.

Izen propioei erreferentzia egiten dieten eta ohorerako eta intimitaterako eskubidearen aurkako iruzkinak ezabatuko dira. Irain eta iruzkin guztiak ere zuzenean ezabatuko ditugu, baldin eta iraingarriak, kalumniatzaileak edo indarreko legeria hausten badute.

Gehiago irakurri


durangon.com no permite la publicación de contenidos que de forma manifiesta fomenten el odio, el desprecio o la discriminación por motivos de nacimiento, raza, sexo, religión, nacionalidad, opinión o cualquier otra circunstancia personal o social.

Se eliminarán todos los comentarios que hagan referencia a nombres propios y atenten contra el derecho al honor y a la intimidad. También borraremos directamente todos los insultos y los comentarios que puedan resultar injuriosos, calumniadores o que infrinjan la legislación vigente.

Leer más

Deja una Respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Artículos Relacionados