Paradojas laborales vascas

Esta misma semana, cinco nuevas trasferencias han volado hasta Euskadi. Si bien estaban ya contempladas en el Estatuto de Gernika, aprobado hace más de 30 años, estamos de enhorabuena. Sin duda, esto significa más autogobierno vasco. Con suerte, algún día seremos capaces de anunciar que habrá sido la Ley que más se ha tardado en completar de la historia. Mientras tanto, llevará la vitola de ser la norma que, conscientemente, el poder legislativo más amplia y extensamente ha incumplido.

Paradojas que sólo pueden persistir en Euskadi, a la vez que se reivindica que ‘las leyes son para cumplirlas’ (A. Pérez Rubalcaba, 16.06.2011).

Marco socio-laboral
Si bien el Estatuto de Gernika, con su pleno desarrollo, dotaría a Euskadi de un amplio autogobierno, en el ámbito laboral existen limitaciones importantes. De hecho, el artículo 12 del mismo convierte a las administraciones vascas en meros ejecutores de la legislación estatal en esta materia.

Sin embargo, la realidad socio-laboral vasca es totalmente distinta a la estatal. Empezando por la estructura productiva, donde la industria tiene un peso relativo importante, y pasando por la tasa de desempleo de Euskadi que, aún siendo importante, ronda niveles europeos, muy por debajo de la tasa de paro española.

A nivel sindical, también hay grandes diferencias. Si CC.OO. y UGT son los sindicatos “más representativos” en el Estado (con más del 10% de representantes sindicales), en la Comunidad Autónoma Vasca y Nafarroa los son ELA-STV y LAB (que superan el 15% de representantes). Esto, básicamente, significa que cualquier cambio importante en materia laboral ha de ser acordado con los sindicatos ‘más representativos’.

Y como la normativa laboral se establece desde Madrid, por carecer Euskadi de competencias, la representación social vasca se ve privada de interlocución en ese proceso, al que sí son llamados CC.OO. y UGT. Esa, entre otras razones, subyace al hecho de que el pasado 23 de marzo de 2011 las centrales vascas ELA-STV y LAB se manifestaran en Madrid.

Algo con nada
El actual contexto normativo no permite soñar con cambios radicales en esta materia, pero algo se puede hacer. De hecho, en este último paquete de trasferencias también se ha acordado otorgar más capacidad al Gobierno Vasco en la tramitación de EREs (Expedientes de Regulación de Empleo). También en el anterior acuerdo de transferencias, se consiguió que la Inspección de Trabajo viniera a Euskadi que, bien utilizada, podrá marcar diferencias en la aplicación de la normativa laboral.

Esta semana, en la admisión a trámite de la última reforma laboral en el Congreso, se ha aceptado la inclusión de enmiendas. Concretamente, parece viable una enmienda que respete el ámbito vasco de negociación colectiva. Será sin duda poco para la singularidad del ámbito socio-laboral vasco, pero para ser una norma estatal, puede ser mucho. Y, paradojas del destino, se habrá logrado sólo con una abstención.

Realmente, el Estatuto de Gernika se ha tornado en una herramienta imperfecta para establecer un ámbito vasco de relaciones laborales pleno. Sin embargo, y mientras no tengamos otro marco normativo, debemos explorar todos sus límites para hacer un país a nuestra imagen y semejanza.

 

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Sergio Murillo es economista

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