Mis días con Natalia

En recuerdo de la periodista durangarra Natalia Campo

Un silencio aterrador me ha hecho levantarme del sofá y coger un disco. La inercia me ha llevado a poner uno al azar. ‘Stop the clocks’ de Oasis. Como si el universo quisiera decirme algo. Envuelto en mi melancolía, decido empezar a escribir. No puedo dejar todo esto dentro. Siento la necesidad de compartirlo. En este momento, suena ‘Wonderwall’. “And all the roads we have to walk are winding / And all the lights that lead us there are blinding / There are many things that I would / Like to say to you / But I don’t know how”.*

No recuerdo exactamente el instante en el que nos vimos por primera vez. Pero sé que fue en uno de aquellos días de nervios y felicidad por comenzar a dar nuestros primeros pasos de libertad. Teníamos 18 años y empezábamos a caminar por el sendero que nos llevaría hasta nuestro sueño: ser periodistas. Odio viajar en autobús, pero en uno de esos viajes matutinos a la universidad de Leioa comenzamos a charlar. El recorrido dejó de resultarme tan pesado por las risas que nos echábamos, medio dormidos, cada mañana. Eso no evitó que me cansara de pasar frío cada mañana esperando el autobús en Berriz. Así que decidí empezar a llevar mi coche. Al pasar por Durango, paraba en la estación para que tú y algún otro compañero vinieseis conmigo. En mi retina se guardarán siempre esos viajes con la música a tope, berreando canciones, que lo mismo podían ser de Mónica Naranjo, La Fuga, Seiren o Gatibu. No olvidaré tu sonrisa, con la que conseguías hacernos sonreír también a los demás incluso en los peores momentos. Esa sonrisa se mezcla con las lágrimas en este momento. Porque a pesar de la profunda tristeza que me provoca no poder volver a ver tu sonrisa, es imposible recordarte sin sonreír. Rememoraré nuestras conversaciones de aquellos días, entre la locura de la postadolescencia y la seriedad de los adultos que creíamos ser.

Nuestro sueño se hizo realidad. Conseguimos vivir de esta profesión tan bella y, a la vez, tan complicada. Nuestras carreras nos llevaron por diferentes caminos y estuvimos más distanciados durante los últimos años, pero sin perder jamás nuestra bonita amistad. Este último año, tan profundamente complicado, nos lo hemos demostrado. Hicimos planes. Estaba convencido de que ibas a salir adelante y ya habíamos decidido que, cuando te recuperases, lo íbamos a celebrar. Tú estabas llena de energía. Nada, ni siquiera el cáncer, te frenaba. Siempre hemos sido unos soñadores. Y eso haré, Natalia. Soñar. Intentaré pensar que todo esto ha sido una pesadilla y seguiré soñando despierto para revivir nuestros días felices.

(*Y todos los caminos por los que tenemos que andar se ponen difíciles / Y todas las luces que nos guían hacia allá están apagándose / Hay muchas cosas que / Me gustaría decirte / Pero no sé cómo.)

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2 Comentarios

  1. Jon
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    No conocía personalmente a Natalia, pero después de ver lo ocurrido en los medios y ver su foto me he acordado de ella, ha sido un día triste para mi. Como supongo que a mucha gente, me ha dado una gran pena enterarme de lo ocurrido, un abrazo a su familia y amigos.

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  2. Ruth
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    1

    Hermoso y desgarrador, mucho ánimo compañero. La gente especial sigue viviendo en los demás.

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