La necesidad de la reinvención

La impotencia y la naturaleza apática de nuestra cárcel solo pueden ir encaminadas al conformismo absoluto o al despertar del ser humano. Yo me esfuerzo por practicar el optimismo de manera activa en contra de lo que veo. Vivo con la sensación constante de estar al borde de un imparable apocalipsis inminente. Id aprendiendo a disparar un arma, a ordeñar una cabra, se aproxima la tercera gran revolución mental de la historia, el cambio ético global.

Hagamos una lectura filosófica de la situación política mundial y española; los seres humanos nos estamos dando cuenta de que el camino que hemos escogido seguir no es el adecuado, nuestros hijos lo verán claro con sus padres esclavos de hipotecas en países donde las estaciones ferroviarias explotan, y no me cabe duda de que decidirán cambiarlo todo. La filosofía lineal con un principio y un final trae la infelicidad pues te obliga a vivir siempre con la vista en el mañana, a la previsión y el almacenamiento de propiedades privadas que nos enfrentan y de las que se aprovecha el poder. Es cuestión de tiempo que el ser humano adquiera de manera lógica y natural una filosofía circular, donde se vive el momento y se respeta el entorno y al prójimo. El 15M es solo la antesala. Algo ha sido sembrado en la conciencia colectiva, ha comenzado. Solo hace falta un líder, una chispa, una evidencia.

El pasado 14 de noviembre, en la huelga general, un tendero al que increpaban se dirigió a un chico que estaba a mi lado y le dijo muy tranquilo: ???Hijo de puta, tengo un hijo y no puedo permitirme perder un día de sueldo, y mucho menos arriesgarme a que me despidan. ¡No tienes derecho a obligarme a hacer huelga! Además, ¡Yo trabajo para levantar el país, que es lo que deberías hacer tu!

El chico gritó: ???¡Piedra gana a tijera!???, y yo me fui para otro lado.

Después, volviendo a casa en Renfe cercanías con una amiga estudiante de periodismo con la que me encontré entre los disturbios, no podía dejar de pensar en otra cosa que en las palabras de aquel hombre, me sentía juzgado por ellas, y me las apunté en el móvil. Ya en casa, más calmado y con tiempo, se me ocurrió una respuesta a su poderoso argumento: Cierto que nadie tiene derecho a obligarle a hacer huelga, pero él tampoco lo tiene a trabajar por obligación moral. Ese tendero tiene una responsabilidad conmigo y los míos. La abuela de un amigo se muere porque la operación que necesita ya no está cubierta por la seguridad social, otras personas de su edad malviven de una pensión insuficiente, yo los veo por Getafe desde mi balcón, pescando en los contenedores con perchas desdobladas. Me pregunto si mis pequeñas podrán ir a una universidad que cuesta el doble que el año pasado, pero en la familia podemos darnos con un canto en los dientes porque a ninguna de mis tías la van a desahuciar de momento. Entiendo que en estos tiempos difíciles, al tendero le importe más su sueldo que la lucha por los derechos y seguridades sociales comunes, sobre todo siendo empresario, aunque sus colegas estén en la calle luchándoselas. De hecho, la postura del tendero es la que yo mismo defiendo aún habiendo ejercido como piquete informativo; puede sonar contradictorio, pero es un discurso más complejo de lo que parece. Aquel tendero, con todo su derecho, estaba matando a mi abuela con su conformismo y su desconocimiento, porque aquel que no esté indignado en España, es que no sabe lo que pasa.

Subieron la jubilación hasta los 67 años, desahuciaron a familias, rescataron a los bancos, no a las personas, robaron, mintieron, quitaron la sanidad a los sin-papeles y se la hicieron de pago a los nacionales, abarataron el despido, recortaron Educación y Sanidad, investigación, subvenciones… Subieron el IVA, la luz y el agua… Congelaron las pensiones, bajaron el sueldo a los funcionarios, dejaron al rey fuera de la ley de transparencia y a los antidisturbios sin procesar, reformaron la Constitución sin referéndum para limitar el gasto público, entregaron el patrimonio común a unos pocos, sufrimos la subida del IBI, del IRPF… Nos sometieron a las reglas macroeconómicas alemanas, le pegaron un hachazo a la cultura, pretendieron privatizar hasta las bibliotecas públicas, efectuaron una reforma laboral injusta y eliminaron casi por completo la protección social. Hicieron a uno de cada 5 españoles pobre para que uno de cada 5 millones pudiera seguir siendo rico, despidieron a 50.000 profesores, otorgaron amnistía fiscal a los defraudadores, recortaron de manera salvaje, tendieron a la eliminación de los servicios públicos, subieron los transportes, condenaron al suicidio o al exilio a los ciudadanos…

Las medidas tomadas acentúan la diferencia de clases, haciendo del pobre un esclavo y del rico un rey, pero, aún siendo el 98%, no hacemos nada. Y… aunque entiendo al tendero que trabaja para él y para su hijo diciendo que quiere levantar el país, opino que somos culpables por dejarnos. Mientras el fútbol, Sálvame y Gandía Shore distraen la atención de la masa, la ‘infoxicación’ sirve para narcotizarla más que para estimularla, simulando una sensación de acción que nos mantiene herméticos. ¿La solución es trabajar 12 horas diarias por 500??? mensuales para levantar el país? ¿Para levantar un país en el que malvivir para que otros se rían en nuestras caras mientras encadenan y matan a nuestro padre, roban y desahucian a nuestro hermano y dejan sin educación ni cultura a nuestro hijo? ¿Para levantar un país en el que políticos y banqueros sigan privatizando los beneficios y socializando las pérdidas?

Permitidme que me exprese con rap:

Yo no tengo ni idea de nada, lo reconozco, solo soy un chico de 22 años, pero tengo ojos, y veo que la política económica contractiva es justo lo contrario de lo que necesita un país en recesión para levantar cabeza, veo que nos engañan y nos roban para sostener su parcela de poder y riqueza a costa de nuestras vidas, lo tengo claro. Propongo: quizá se debiera dividir el dinero del rescate a los bancos entre los españoles con el fin de que estos tuvieran poder adquisitivo, consumieran bienes y servicios y así las empresas tuvieran demanda y precisaran recursos humanos, contrataran, bajara el paro y, de este modo, reactivásemos una economía basada en el préstamo y la inversión.

Pero claro, no conviene. Quizá la solución sea cortar el grifo a los bancos y especuladores, culpables de la crisis; pero jamás lo harán, porque no gobierna el gobierno, gobierna la banca. España está privatizada y absorbida por los banqueros, y nuestros políticos solo son títeres. Hay soluciones, pero no coinciden con sus intereses.

¿El apoyo a las empresas privadas es positivo para el futuro económico? Sí. Pero solo para el futuro económico del político que las apoye; que acabará siendo su vicepresidente. Los partidos políticos no son cauce de participación ciudadana, son sucursales de la banca. No obtendremos soluciones mediante la vías y procedimientos propuestas por el régimen, ni mediante el inservible sistema electoral bipartidista español.

Es absurdo pensar que un gobierno que se auto-perpetúa en el poder promulgue una forma de voto o un sistema educativo que permita a los ciudadanos percibir de manera crítica las injusticias sociales y actuar en las urnas contra ellas. Nadie va a luchar esta guerra por nosotros.

Yo no lo sé, no sé cual es la solución, pero estoy indignado, exijo al menos que se cumpla lo prometido, transparencia y honestidad, humanidad y respeto. Propongo humildemente derrocar la política mediante una revolución pacífica, e instaurar una tecnocracia, un sistema formado por un enorme colectivo de expertos, sin el dinero público directamente en sus arcas, que tomen la decisión más eficiente, basándose en los resultados objetivos derivados de la misma, y no en una determinada ideología o moral, mirando por el bien común, no por el beneficio propio. Un gobierno constituido por tecnócratas de vocación, que tras largos y duros estudios acaben cobrando sueldos medios y vayan a trabajar en transporte público para que las ansias de dinero y poder no corrompan la buena intención de quien decida. Un sistema en el que el concepto abstracto de la felicidad esté por encima de la economía y la ley.

El mayor logro del poder en los últimos siglos es hacernos pensar que las cosas son como son y que no hay manera de cambiarlas, pero el ser humano ha despertado, está despertando al mismo tiempo en todo el mundo, como un germen, y se avecina tormenta. No tengáis duda de que lo que nos están quitando es nuestro, no tengáis duda de que hay alternativas y soluciones, y no tengáis duda de que la mayor parte de lo que va mal es deliberadamente injusto y de que nuestros enemigos son la banca, la política, el ejército, las grandes empresas, y los medios de comunicación.

Quizá sea cuestión de un par de siglos, o quizá ocurra en varios años; pero las fuerzas para luchar por la felicidad menguan a cada semana que pasa, y yo veo dos finales posibles: la apatía, infelicidad y conformismo absoluto, o la aparición repentina, mundial y generalizada de las fuerzas de flaqueza, la defensa natural del sentido de una existencia, la explosión desesperada de una especie, el cambio ético global. Os hablo de la mayor revolución mental de la historia de la humanidad, y aunque es solo un augurio, me cuesta creer que no ocurra, porque aún confío en mi especie, pero también me cuesta creer que la transición sea pacífica. Quizá necesitemos diezmar la población mundial a un tercio para reinventarnos. Creo firmemente que la vida contemplativa es la razón de ser del hombre, pero también creo que si estamos aquí es por algo, y que hay que echarle huevos y descansar solo tras la muerte. Solo hace falta un líder, una chispa??? La mayoría de las personas están dormidas, pero a punto de recuperar su pasión, esa pasión que los hace humanos, esa que lleva perdida tantos años, lo veo en sus ojos; y nada hay más apasionante que cambiar el mundo, amigos. Despertad.

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