Identidad y globalidad

Es viernes por la tarde, no estoy nada sembrado, la inspiración brilla por su ausencia y la lucha interior entre el deber asumido -que estas líneas de cita semanal se digitalicen-, y las ansias, la necesidad de desconectar, se enzarzan las unas con las otras de mala manera, provocándome un tensionamiento que intento positivizar y superar.

En el horizonte más cercano, señalado en rojo todos los años, está el Alderdi Eguna, día de encuentro, día de fiesta, día de reflexión.
En esta atmósfera, en este momento, en estas circunstancias rescato y degusto el artículo de María Dolors Oller titulado “Identidad, ciudadanía, cosmopolitismo: algunas reflexiones” y encuentro en su lectura elementos y discernimientos que quiero compartir.

Dice la autora:

  • Empecemos señalando que la identidad debe ser valorada como algo positivo: somos seres con identidades personales y colectivas…. La persona no puede ser concebida fuera de una familia, de un pueblo, de una sociedad y de una cultura propia.
  • Las formaciones identitarias históricamente se han pensado y vivido de forma excluyente. Por este motivo, las nociones de cultura e identidad no han resultado nada pacíficas, sobre todo en sus dimensiones sociopolíticas, y las guerras y las violencias han sido unas constantes en la historia de la humanidad.
  • Nuestra identidad cada vez está más hecha de pertenencias múltiples que han de poder ser asumidas con naturalidad.
  • Dicho de otra manera, hay que aunar la participación en una determinada comunidad con el vivir elementos cosmopolitas. El cosmopolitismo significa, pues,  estar comprometido en lo local y global al mismo tiempo.
  • Es necesario vivir la sana tensión entre identidad y globalidad, así como recordar que para que haya diálogo intercultural y respeto a las diferencias tiene que darse el reconocimiento a “ser”, a tener una identidad propia. Por tanto, hablar de cosmopolitismo no ha de significar en absoluto no ser de ningún sitio.
  • Es una ilusión peligrosa imaginar la posibilidad de una ciudadanía cosmopolita que se basara exclusivamente en una idea abstracta de humanidad: el gobierno democrático requiere la existencia de unidades menores en las cuales la soberanía popular pueda ejercerse. No hay que olvidar que sólo podemos vivir como ciudadanos del mundo si en los niveles más cercanos hemos vivido el sentido de pertenencia a una comunidad y nos hemos implicado en su construcción.

Compartiendo tan lúcidas aportaciones, el tensionamiento inicial está dejando paso a la esperanza de que llegue pronto el día en el que todos los que aquí vivimos, inspirados por una conciencia ética, nos sintamos personas identificadas con una  “Euskadi por encima de las dificultades”, que mira con ojos de solidaridad al ser humano y al mundo.

Durangon Whatsapp

Isidoro Sánchez es responsable de Administración y Servicios de San José Jesuitak Ikastetxea

Artículos: 37
1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas4 Estrellas5 Estrellas (Sin valoración)
Cargando…

Deja una Respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Artículos Relacionados

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios. Más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar