Gernika, entre la Memoria y la desmemoria

Entre los reportajes que los mass media han dedicado al 80 aniversario del bombardeo de Gernika, el diario peneuvista ‘Deia’ ha recogido declaraciones del lehendakari Urkullu en su visita al campo nazi de exterminio de Auschwitz.

En ellas, Urkullu refresca la memoria del Gobierno español y sus supuestas responsabilidades en el bombardeo de Gernika, al que hay que sumar el de Durango, Otxandio y más de cien localidades: «Que el Estado español asuma esa parte de responsabilidad histórica por los actos cometidos en su nombre o haciendo uso de su representación».

Resulta quizá un poco forzado exigir responsabilidades al Gobierno de España por un bombardeo y una represión ejercidos contra ese mismo gobierno por una sublevación militar y por la aviación alemana e italiana. En el momento en que el Gobierno de la nación se había empeñado en una guerra abierta contra la rebelión militar, secundado por un ejército reclutado por el mismísimo Gobierno vasco con militantes nacionalistas, socialistas y anarquistas voluntarios.

El lehendakari Urkullu sugirió en Auschwitz que el Estado español debería seguir la senda del Estado alemán que, tras la derrota de 1945 y el Proceso de Nuremberg por los aliados, recuperó la vía democrática y pidió todos los perdones habidos y por haber a los vencedores y a las víctimas de Hitler.

El Estado español, por el contrario, no fue autor de la rebelión militar, sino víctima. Y los aliados vencedores de 1945, lejos de penalizar a las autoridades, como hicieron con las de la Alemania nazi, mantuvieron en el poder a la dictadura franquista, hasta que las fuerzas populares consiguieron forzar una Transición democrática tras la muerte de Franco.

Desde otra perspectiva opuesta, José Angel ‘Txato’ Etxaniz, miembro del Grupo de Historia Gernikazarra, en el diario digital ‘eldiario.es’ señaló estos mismos días que «el bombrdeo de Gernika no fue un genocidio contra los vascos; casi la mitad del pueblo era franquista». Y recogió resultados electorales en los que aparecía que un 50% de la población de Gernika tenía tendencia nacionalista, el 40% eran simpatizantes de Franco, y un 10%, del Frente Popular.

A juicio de José Angel Etxaniz, el bombardeo fue dirigido a hacer el mayor daño posible a la población civil, pero no tocó las fábricas de armas en las que se fabricaba la pistola Astra, bombas de mano y lanzagranadas, y bombas de aviación. Un mes después del bombardeo, estas fábricas trabajaban a pleno rendimiento para abastecer a los ejércitos alemán e italiano en la Guerra Mundial de 1939-1945.

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Honorio Cadarso

Honorio Cadarso es periodista

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