Esperanza

Esperanza Aguirre ha dimitido de todos sus cargos dejando boquiabiertos a propios y extraños. Y es que resulta inusual que una política que se caracteriza por una ambición desmedida haya acabado arrojando la toalla. Así, cataplum.

Aunque el hecho de que la decisión parezca súbita no supone que sea irreflexiva. Al parecer, lo llevaba un año meditando y estas cosas no se suelen ir contando por ahí.

Supongo que el anuncio ha suscitado reacciones encontradas. Conozco que el mismo lunes se descorcharon decenas de botellas de champán en la Puerta del Sol para celebrarlo. Y me imagino que, por el contrario, habrá cundido cierta tristeza en ese electorado que le ha ido otorgando mayoría absoluta elección tras elección después de que el PSM-PSOE protagonizara una de las chapuzas políticas más grandes de la historia política de la comunidad autónoma y perdiera, merecidamente, un poder que ya tocaba con la punta de los dedos.

La desaparición de la escena pública de una política con carisma siempre deja un hueco difícil de llenar. Y si algo tiene la dimitida presidenta de la Comunidad de Madrid es personalidad. De ella se puede decir tranquilamente eso de que ha suscitado cualquier cosa menos indiferencia.

Se ha atrevido a casi todo: a hacer «recortes» que sus colegas masculinos no osan ni pronunciar, a removerle la silla a Rajoy buscando alianzas imposibles… Y ha triunfado en todas sus empresas salvo en esto último. Al jefe de su partido la flema le pesa toneladas y no hay fuerza humana ni divina capaz de removerlo. Dicen que el presidente ausente bate a todos sus rivales por agotamiento y así parece que ha ocurrido con ella también.

El estrés y la ansiedad deprimen el sistema inmunitario. Recientemente anunció que padecía cáncer. Se retiró unos días y volvió a aparecer como si tal cosa. Según sus más directos colaboradores, lo único que se le notó de diferente es una moderada bajada de la actividad. Pasó de trabajar 15 a 12 horas diarias (de ellas se supone que muchas en conspiraciones). Pero al final la ???dama de hierro??? ha acabado fundiéndose en su propio caldo.

Sin duda, la salud habrá sido un factor importante en su decisión. De hecho, ella misma lo mencionó en la rueda de prensa del lunes. Pero, fijémonos bien en lo que dijo: manifestó que se retira de ???primera línea???, no de la política. Apuesto a que seguirá entre bambalinas.

Como esto sea así, Mariano Rajoy va a tener más motivos para echarse a temblar que si Catalunya formula una declaración unilateral de independencia. De momento, la ex presidenta sigue activa. Ya se ha buscado un buen balneario en Turespaña (Instituto de Turismo de España), quien sabe si a la espera de acontecimientos.

Digo yo que tendrá que patentar su método para encontrar trabajo. Porque con todo en contra: mujer, sesentona e inculta (recordemos que en cierta ocasión se refirió a Saramago diciendo que ???Sara Mago es una excelente pintora???)  apenas ha tenido tiempo de permanecer un día en el paro.

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Vivimos el fin de unos tiempos. Esperamos una Tierra nueva donde habite la justicia

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