Bajando el río

Bajando el río

Las fiestas han terminado y es hora de hacer balance: lo que nos ha gustado, lo que no nos ha gustado, lo que echamos de menos. Según pasan los años vamos cambiando de actividades y sin darnos cuenta, pasamos de las barracas a las txosnas y unos años más tarde, de las txosnas a pintxopotear por las tardes en los bares.

Las actividades de las fiestas son numerosas, pero yo le tengo un cariño especial a una en concreto: la bajada por el río Mañaria. Esta actividad, que comenzó como bajada ecologista hace un montón de años, hoy en día se ha convertido en una bajada reivindicativa/espectáculo en la que los más animados se enfundan el neopreno, preparan una balsa con neumáticos, corchos o con lo que puedan y caminan río abajo. Mientras, más de medio pueblo ve a los participantes saltar las presas pensando que algún año quizá lo intente.

Este año solo he tomado parte como espectador, pero llevo bajando el río desde hace 10 años y es algo que siempre he disfrutado. De ahí que, basándome en la filosofía de Geube de compartir con amigos con discapacidad cualquier afición, me acerqué hace seis años a varias madres para preguntarles si me daban permiso para bajar el río con sus hijos/as que pertenecen a la asociación. Evidentemente, su respuesta fue que a ver si estaba loco.

Les dije que un poco de locura nos ayuda a conseguir nuestros sueños y que no lo veía tan difícil. Necesitábamos una persona de apoyo por cada joven que quisiera participar y sobraban los voluntarios/as. Sin mucho convencimiento, tres madres dieron el visto bueno y a sus hijos e hija les acompañó desde ese momento una sonrisa de oreja a oreja.

La gente de Ourdaybi también flipó un poco cuando nos vieron el primer año, pero rápidamente nos ofrecieron su ayuda y nos dieron todas las facilidades para poder participar.

Después del miedo del primer año, la bajada se ha convertido en una actividad indiscutible en fiestas y nos encontramos con que la participación media de los últimos años desde Geube ha sido de 30 personas, entre personas con discapacidad y voluntariado.

Como en GeuBe nos gusta ir rompiendo barreras, este año había un reto aún mayor: Iban, uno de los jóvenes con discapacidad física, quería participar. Pero mejor que esto os lo cuente él mismo aquí abajo, en mi primera entrevista en esta columna.


Entrevista a Iban | “Lloré de emoción por superar un reto que creía que no iba a alcanzar nunca” 


 


-¿Por qué participaste en la bajada del río?

-Un monitor me dijo que a ver si quería participar y, yo como soy un animado, dije que sí.

-¿Fue la primera vez que quisiste hacerlo?

– Quise intentarlo otras veces, pero se me dijo que no se podía.

-¿Cuántos años llevabas queriendo bajar?

-2 ó 3 años

-¿Creías que era posible?

-Hasta que no vi todo, pensaba que no.

¿Qué sentiste?

-Totalmente emocionado y sin palabras

Mientras bajabas, ¿qué pensabas?

-Vi que estaba bien acompañado y que no me iba a caer. Como me sentía seguro, no tuve miedo ni nada.

-¿Quiénes te ayudaron?

-De Geube, el monitor Iban, y los de Ourdaybi, a los que tengo que dar las gracias porque solo con Iban hubiera costado mucho más.

-El momento mas difícil fue …

– Cuando estuve en la tabla, antes de bajarme al donut (neumático). Tuve que hacer un tramo en la tabla y me asusté un poco, pero en cuanto estuve en el donut, muy bien.

– ¿Qué te han dicho en casa?

-Que muy bien, aunque al principio no me dejaban porque no sabían cómo iba a ser. Creían que no iba a poder. Yo les decía que si me habían dicho para bajar es porque se podía. Después de bajar, la gente me decía que qué bien que me hubiera atrevido.

-Y en tu trabajo, a tus compañeros que están en silla de ruedas como tú, ¿qué les ha parecido lo que has hecho?

-Me dicen que he sido un valiente y que ellos no se hubieran atrevido  por mucho monitor que hubiera ido acompañándoles. También me dijeron que tengo que dar las gracias a los monitores de Geube por ofrecerme la actividad y a los de Ourdaybi por ayudarme y por ayudar a todo el mundo.

-El mejor momento…

-En el tobogán. Bajé tres veces y la mejor fue la primera.

-¿Qué sentiste en Santa Ana al ver a todo el mundo mirando?

-Una emoción que te entran ganas de llorar. Cosquillas que te entran por la tripa y por todo. La gente viendo emociona mogollón porque pensarán, mira qué animado este.

-Al salir vi que llorabas.

– Lloré de emoción por superar un reto que creía que no iba a alcanzar nunca.

– ¿Te gustaría repetir?

-Si se puede y hay voluntarios dispuestos a ayudarme otra vez, sí.

-Por ultimo… ¿Hay algún otro reto que te gustaría cumplir?

-Montar en globo me encantaría. A veces pienso que no voy a poder, pero, en esta vida, si hay medios no hay nada imposible.

Durangon Whatsapp

Me gusta dormir pero lo que más me gusta es soñar. Hace un tiempo oí hablar del Síndrome de Peter Pan: ese niño que se negaba a crecer. Muchas veces me siento identificado con él. Estoy convencido de que si sacáramos un poco el niño que llevamos dentro nos iría mucho mejor a todos.

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