Autoconsumo y supermercados

Durangon.com ha
recogido estos días comentarios sobre
el proyecto de Eroski para un nuevo
supermercado en el barrio zornotzarra de
Tantorta de 1.500 metros cuadrados y el
debate que se ha suscitado entre los vecinos
sobre este proyecto, que requeriría la
modificación de las Normas
Subsidiarias de Amorebieta-Etxano.

Al parecer, dentro de la asociación
Dendariak hay quienes darían el visto
bueno al proyecto y otros que se oponen al
mismo, y alegan que Amorebieta-Etxano no
puede permitirse un supermercado
más, y que tras el nuevo Eroski de
Tantorta habría que autorizar nuevas
grandes superficies.

La proliferación de grandes
superficies es considerada como una amenaza
de muerte para el pequeño comercio. En
este momento, la prensa del Estado se hace
eco de la guerra que mantienen los
productores de leche gallegos y de la cornisa
cantábrica por el bajísimo
precio al que les pagan la leche.

Es la otra cara del problema, los
supermercados al acaparar la oferta de
productos agrícolas, por un lado
recortan hasta niveles insoportables los precios
que pagan al productor, y venden al
consumidor a precios igualmente
bajísimos, con lo cual asfixian a los
unos y a los otros, tanto a los productores
como al pequeño comercio.

Uno a uno, van cerrando los campesinos
sus empresas al no poder sobrevivir
económicamente, y van cerrando
también los pequeños comercios
al no poder competir con los precios al
consumidor que imponen las grandes
superficies.

Entre los consumidores surge un modo de
oposición al poder absoluto de las
grandes superficies. Por su cuenta y riesgo, o
con ayuda de los ayuntamientos, se crean en
terrenos no cutlivados pequeños huertos
en los que cultivan las verduras que luego
consumirán en su casa o
distribuirán a sus familiares.

Asi, por ejemplo, los ayuntamientos de
Iurreta, Berriz y otros subvencionan
pequeños huertos, e incluso en las
grandes ciudades sus habitantes montan
pequeñas parcelas para cultivar sus
verduras en las azoteas o en los tejados de sus
viviendas. Y con ello escapan a la avaricia de
las grandes superficies que desearían
tener el monopolio de frutas y verduras y
hacer pasar por el aro a todo el mundo.

Pero no faltan quienes intentan impedir
estas iniciativas particulares o se oponen a que
los ayuntamientos subvencionen y promuevan
estos huertos que ellos llaman
«lúdicos», mientras otros los llaman
«ecológicos», y que quizá
sería mejor llamarlos
«económicos», ya que ahorran a sus
cultivadores dinero, viajes al supermercado,
calidad en lo que consumen, y salud gracias al
ejercicio que hacen al aire libre.

«El que quiera tener un huerto, que se lo
pague de su bolsillo; el dinero público
solo debería emplearse en estimular a
agricultores profesionales» comentó a
este respecto un sindicalista zornotzarra.

En principio, la autoridad tiene la
función de asegurar la libertad y
promover la sana competencia dentro del
comercio, y garantizar a unos y otros la
supervivencia, así como impedir que
los abusos de unos de otros coarten la libertad
de mercado y la igualdad de oportunidades
para todas las iniciativas. Así como
asegurar el empleo y frenar la
desaparición de los puestos de trabajo,
por ejemplo de los pequeños
comerciantes autónomos.

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Honorio Cadarso

Honorio Cadarso es periodista

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