Columna rotatoria
Llueve sobre mojado
La tan anunciada reforma laboral se aprobó, en forma de Real Decreto Ley, el mismo día en que el Territorio Histórico de Bizkaia se ahogaba entre precipitaciones de más de 100 litros por metro cuadrado, y “La Roja” se estrellaba ante el preciso engranaje defensivo suizo.
La tan traída y llevada reforma aburre, lo sé, por lo manido del tema. También por lo esperado de la misma, que, a esas alturas, todos contábamos, más o menos, con “el abaratamiento del despido” como medida estelar de la disposición. Y así, con desidia, se ha colado en los medios, entre la inundación y el mundial de fútbol, sin pena ni gloria.
Queda por ver, sin embargo, si durante los próximos días o semanas, las medidas adoptadas reciben el refrendo del parlamentario de rigor. No parece fácil que así sea, pero, por otra parte, resultaría difícil que no fuera así.
Me explico. Con independencia de que la reforma realizada, lo haya sido en un momento oportuno, o no, su contenido, su espíritu, se compadece, como en alguna ocasión se ha dicho, con el ideario liberal del que hace gala el Partido Popular. Así, cabría esperar que, si los populares fuesen fieles a sus principios, la apoyasen con sus votos. Pero podría suceder, perfectamente, que, a fin de desgastar aún más al gobierno, votasen en contra aludiendo bien a principios de recortes sociales inadmisibles, o a la tardanza e insuficiencia de las mismas. O, por supuesto, al trámite escogido para su entrada en vigor.
Por otro lado, otros grupos parlamentarios que hacen de la responsabilidad en la gestión de lo público el eje de su discurso (jeltzales y nacionalistas catalanes) cuentan con márgenes de maniobra suficientes para rebatir o apoyar la reforma, que, no nos engañemos, viene prácticamente impuesta por Europa.
Así que, se admiten apuestas. No sabemos si, al final, el cinismo, (perdón, el interés partidista) prevalecerá sobre lo la lógica ideológica de los partidos políticos.
Mientras, el Gobierno mueve sutiles y oportunas fichas. Por ejemplo, después de años de “bloqueo”, se inician los trámites para proceder a la devolución al Gobierno Vasco de los “papeles” incautados durante de la Guerra Civil, hasta ahora custodiados en Salamanca, que, hasta este momento, el “coqueteo”, siempre le ha dado buenos resultados en política.
Lo que sucede es que, con la que cae, y viene cayendo, ya no resulta demasiado atractivo.
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Jon Andoni Bengoetxea es abogado