Hablar en plata

La primavera

Honorio Cadarso

Hablar en plata

Foto columnista Honorio

Honorio Cadarso es periodista

Ver todos sus artículos


Está llamando a las puertas, agazapada tras este final del invierno tan azaroso; tiene ya preparada esa explosión de fuegos de artificio de todas sus flores, y apuntan en los arboles las yemas de las futuras hojas y las nuevas ramas. A punto está también esa otra primavera que, no sé si por pudor o por ocultar nuestro juego, intentamos velar con una discreción mal disimulada. Esa primavera que destapa descarado el refrán aquel de "la primavera la sangre altera".

Porque, además de flores y verdor en los árboles y despertar de todos los colores y temperaturas más suaves, la primavera despierta el sexo; los patos se aparean en las charcas, los pájaros machos afinan sus intrumentos músicos para seducir a las hembras, se restauran los nidos o se hacen otros nuevos...Y las personas retomamos con nuevos bríos el eterno juego del amor...

La primavera ha llegado. La vida llama a las puertas de todos y el amor, pórtico de entrada de la vida, golpea como un poseso en el llamador de la puerta.  Anda por los cines estos días una película sombría: "La Carretera" enfrenta a un padre con su hijo pequeño a un mundo destruído por algún fenómeno planetario que podría ser una glaciación inesperada, una guerra o un accidente nuclear, que han arrasado todo... Solos frente al mundo desierto, frente a otros supervivientes que se han vuelto caníbales para poder sobrevivir, el padre muere y deja solo al niño frente a un mundo en ruinas, condenado a morir de hambre, frío y sed.

No hay sexo en este sombría película; no hay esperanza, no hay mañana. Nuestra juventud, muchos de los que se han enamorado y se han  embarcado en una vida en pareja, se plantean hoy la conveniencia o no de tener hijos. El incierto panorama que dibuja el cambio climático y la crisis económica les interroga dramáticamente sobre el mundo que espera a los hijos que pudieran engendrar.

En los últimos años del siglo XX, los matrimonios se preguntaban cuántos hijos deberían tener. Hoy  algunos han pasado a la pregunta siguiente: ¿Qué porvenir espera a los hijos que tengamos? ¿Vale la pena criar hijos para lanzarlos a la angustia de un mundo amenazado de mueerte, un planeta que se apaga?

A pesar de todos los pesares, la primavera está llamando a la puerta, y reclama flores, amores, sexo. Sabios, siempre con las ideas claras, los animales se aparearán y procrearán; los árboles darán hojas y frutos. La naturaleza seguirá su ritmo como si nada estuviese pasando.
 
¿Y las personas? ¿Seremos capaces de ponernos de acuerdo para salvaguardar una economía sostenible, para administrar sin derroches las energías no renovables, y controlar dentro de lo razonable el clima y la contaminación?

Las personas seguiremos jugando al amor, por supuesto, y la primavera nos dará nuevos arrestos para el juego. Pero este futuro incierto, oscuro, quizá nos amargue la fiesta. Porque, sin ningún género de dudas, el sexo que mantiene las puertas abiertas a la fecundidad, resulta mucho más saludable y placentero.
 


Añade tu comentario

Los campos * son obligatorios





Codigo Captcha


0 Comentarios



El Tiempo

Ciudad:

Hoy

24º
15º

Mañana

24º
15º