Despedida feliz

Los juegos han ocupado gran parte de las actividades en el campamento de Izurtza.

La treintena de menores saharauis que el miércoles y jueves regresarán a los campos de refugiados de Tinduf, se despiden de Durangaldea con un doble sentimiento de felicidad. Por un lado están felices por haber participado de una estancia en la que han disfrutado con numerosas actividades y con las atenciones recibidas. Por otro lado, tienen el deseo de regresar para reunirse con sus familias y sus amigos.

Río de Oro y Hamadako Izarrak son las dos asociaciones de la comarca que a través de diferentes programas de acogida temporal han hecho que estas niñas y niños saharauis hayan podido disfrutar de un verano más bondadoso, lejos de los 55 grados que alcanzan los termómetros en los campamentos de refugiados.

Ese es solo uno de los objetivos que desarrollan ambas asociaciones. Otros aspectos a los que las asociaciones anfitrionas prestan una enorme importancia son los de “proporcionarles una alimentación adecuada que palíe la falta de vitaminas y proteínas que sufren en los campamentos; que reciban la atención sanitaria que necesitan y, por supuesto, que se lo pasen bien y que disfruten con otra cultura y con las actividades que organizamos”, según señalan Mikel del Arco, de Río de Oro, y Lutxi Urbiola, de Hamadako Izarrak.

Izurza y Axpe

El campamento organizado por Río de Oro en Izurtza para menores de entre 6 y 11 años con discapacidad funcional, ha reunido en su quinta edición a ocho niñas y niños que han sido atendidos durante sus dos meses de estancia por más de 80 voluntarios.

La alimentación es uno de los aspectos preferentes en el albergue de Axpe.

Del Arco destaca que “cada año contamos con la colaboración de un mayor número de entidades y colectivos” que ayudan en la organización de actividades de todo tipo. “Las numerosas iniciativas preparadas para ellos les han permitido ir a la playa y a la piscina, montar a caballo, navegar en barco y hacer surf, acudir al Museo de la Ciencia de Donostia o visitar el refugio de fauna Basondo de Urdaibai”.

El programa ‘Oporrak bakean’ que desde este año organiza Río de Oro tras tomar el relevo de la Asociación de Vecinos Herria, ha permitido, por su parte, la acogida en diferentes familias de Durango, Amorebieta-Etxano y Abadiño de ocho menores de entre 10 y 12 años.

Aunque durante los dos meses de estancia han convivido con sus familiares de acogida, también han tomado parte en algunas actividades compartidas por todos los menores saharauis acogidos en Durangaldea. Es el caso de la comida organizada por Herria el pasado miércoles con motivo de la festiva de San Roke o la fiesta de despedida que celebraron ayer en Orduña con los aacogidos en esa localidad y en la arabarra de Kuartango.

Una propuesta de acogida es la que desarrolla también Hamadako Izarrak, aunque ejecutada de forma diferente. En su caso han pasado de acoger a los menores de forma particular a reunirlos en el alberge de Axpe, en Atxondo, “como si fuésemos una familia numerosa”, señala Urbiola.

Aunque son tres familias las que asumen la acogida de los 14 chavales, “porque uno falló a última hora”, en total son casi medio centenar de personas las que se movilizan para atender como es debido a los menores.

Últimas vacaciones

Ellos se encargan tanto de preparar las comidas como organizar las excursiones que este año les han llevado al disfrutar del parque Hontzaextrem de Otxandio, de un novedoso para ellos viaje en tren a la playa  o una no menos novedosa y excitante visita a las barracas de Amorebieta-Etxano.

Las barracas han sido una de las novedades que han disfrutado este año.

La visita a los tiovivos es como una especie de despedida de ciclo porque todo el grupo tiene 12 años de edad y estas serán “sus últimas vacaciones con nosotros”, según señala Urbiola. La limitación de edad está impuesta por el Gobierno saharaui,  aunque tiene su lado positivo al permitir que otros menores se beneficien del programa de acogida.

Los que regresarán el próximo año tienen por delante 10 meses en los que podrán revivir los recuerdos de la estancia y mantener la ilusión por volver para disfrutar de unas mejores condiciones de vida.

Para los integrantes de Rio de Oro y Hamadako Izarrak la despedida de los menores supone un punto y seguido en su actividad solidaria para con el pueblo saharaui. Unos y otros comenzarán con los preparativos para la acogida del próximo año y los primeros, además, desarrollarán otras campañas en las que están inmersos.

Copas menstruales

Además de “la caravana solidaria que el próximo mes de febrero volverá a llevar ayuda alimentaria básica hasta los campamentos del desierto argelino” con la finalidad de mejorar la calidad de vida, la salud y el bienestar de la población refugiada saharaui, Del Arco apunta otra novedosa iniciativa que abordarán en breve “a modo de prueba”.

Se trata del cuarto proyecto impulsado por Río de Oro y consiste en “adiestrar a formadoras de los propios campamentos para sensibilizar a las mujeres en torno a los beneficios de la utilización de la copa menstrual”. En primer lugar deberán comprobar el grado de aceptación y el interés por la utilización de esos accesorios íntimos  y, con posterioridad “dos personas de la asociación se desplazarán a los campamentos para ofrecer ‘in situ’ la formación a las futuras adiestradoras”, apunta Del Arco.

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